Si el café y una palmera tuvieran un hijo, definitivamente sería nuestro Coco Latte. Hemos tomado la intensidad de nuestro café Firehouse 78 y la hemos enviado a un retiro espiritual al trópico. ¿El resultado? Una textura granizada que desafía al calor, mezclada con la dulzura auténtica del coco y coronada con una nube de crema batida salpicada de coco tostado crujiente.
Es frío, es cremoso y es la única forma legal de teletransportarte a la playa sin salir de la oficina. Olvídate del estrés y dale un sorbo al lado salvaje (y muy frío) de la vida. ¿Estás listo para el “coco-drilazo” de energía?





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